La ciudad inteligente: cómo la tecnología está cambiando la propiedad inmobiliaria

«Inteligente» se está convirtiendo en el nuevo normal. El significado de la palabra en sí ha cambiado en los últimos 10 años con la aparición de nuevas tecnologías que ofrecen más funciones que nos ayudan a gestionar y vivir nuestros día a día. Ahora es más normal que la gente tenga un teléfono inteligente y cada vez más los relojes, televisores, lavadoras y sistemas de iluminación en nuestros hogares están conectados y configurados para satisfacer nuestras necesidades. Ahora estas tendencia de propiedad inmobiliaria tienen un objetivo mayor y estamos empezando a ver emerger un nuevo fenómeno moderno: la ciudad inteligente.

La ciudad inteligente

¿Qué es una ciudad inteligente?

Las Naciones Unidas han previsto que la población global alcanzará los 9,7 mil millones en 2050, de los cuales el 66 % vivirán en ciudades. La ciudad inteligente es parte de esta visión: nuestras metrópolis estarán cada vez más urbanizadas y tendrán más tecnología, con drones, vehículos autónomos y robots que ya están siendo introducidos en nuestras estructuras modernas de servicios.

Estas ciudades futuras harán uso de la información y de la tecnología para hacer la vida más cómoda para sus habitantes. Frost & Sullivan definen el término como «ciudades construidas usando [...] soluciones y tecnología «inteligentes» que llevarán a la adopción de al menos cinco de los ocho [...] parámetros inteligentes».

Estos parámetros incluyen la energía inteligente, la cual ya hemos empezado a ver, con sistemas de calefacción controlados desde su teléfono, así como edificios inteligentes, transporte, atención sanitaria, infraestructura, tecnología, gobierno, educación y finalmente el más bien misterioso ciudadano inteligente. En términos de tendencias inmobiliarias, el parámetro de «edificios inteligentes» tendrá, y está teniendo, enormes implicaciones y oportunidades para la industria.

¿Qué está sucediendo ya?

Las ciudades inteligentes, o más bien, las primeras encarnaciones de ellas, ya existen. Barcelona y Singapur tienen un nivel básico de conectividad y servicios municipales integrados. Entre otras cosas, Barcelona tiene una de las flotas de transporte público en superficie más limpias de Europa, una red de bicicletas compartidas e impresionantes credenciales de energía verde. Su sistema neumático de gestión de residuos automatiza la recogida de basuras en algunos barrios, mientras que las bajantes subterráneas de basura disminuyen la polución por camiones y la contaminación acústica.


En los EE.UU., Denver y Panasonic han colaborado para diseñar un centro de desarrollo de uso mixto, Pena Station Next, como una comunidad hiperconectada: una «ciudad inteligente» modelo. Pena Station Next ya dispone de soluciones de ciudad inteligente tales como semáforos con cámaras de vigilancia y sensores, además de paradas de autobús y parquímetros inteligentes. Aquí ya se está construyendo Road X, una autopista «inteligente».

¿Qué supone esto para las tendencias en propiedad inmobiliaria?

Los edificios inteligentes y conectados tienen el potencial de reducir el consumo de energía, mejorar el mantenimiento preventivo y disminuir los costes de funcionamiento. Emplear tecnologías de sensores para realizar el seguimiento de información como movimiento, luz, temperatura y caudal de agua para luego analizar los datos automáticamente para detectar ineficiencias y responder de manera no intrusiva podría convertirse en parte de cómo funcionan los edificios a nuestro alrededor. Según JLL, los edificios inteligentes pueden mejorar los niveles de eficiencia en 15-20 % en el primer año. Datos en profundidad del edificio y de sus ocupantes supondrían una mayor transparencia en transacciones inmobiliarias, los cual permitirá a inquilinos y compradores potenciales entender mejor sus inversiones y a los inversores comerciales a analizar mejor la cantidad de clientes posibles.

El ramo inmobiliario tiene multitud de ocasiones aquí para adoptar soluciones de propiedad inmobiliaria y darle forma a la evolución en estas áreas. El beneficio inicial más obvio para la industria inmobiliaria será el entusiasmo y el clamor de inquilinos, compradores y negocios con conciencia ecológica por adquirir una parte de estas eficientes estructuras con bajos costes de mantenimiento. Pero igualmente el sector inmobiliario tendrá que moverse con los tiempos e ir poniéndose al día con estos cambios según vayan surgiendo, para seguir estando informados y actualizados con estas propiedades futuristas cada vez más comunes.

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