A 100 metros del mar, entre Manantiales y José Ignacio, esta casa a estrenar propone algo cada vez más difícil de encontrar: una arquitectura con identidad propia.No fue concebida como una suma de ambientes, sino como una obra integral donde la luz, las vistas, los materiales y cada pieza de mobiliario forman parte de una misma composición.Sobre un terreno de 450 m², la casa desarrolla 142 m² edificados en dos plantas. La distribución reserva el nivel superior para los espacios sociales, allí donde el paisaje adquiere protagonismo y las vistas al mar, al verde y hacia José Ignacio ingresan naturalmente al interior.En la planta baja, un hall de distribución conduce a los dos dormitorios. El principal en suite combina privacidad, calma y una estética serena construida a partir de maderas, textiles naturales y objetos pensados especialmente para el espacio. El segundo dormitorio mantiene el mismo lenguaje, con una atmósfera cálida y cuidada.Arriba, el living con chimenea se integra al comedor y a la cocina, generando un ambiente amplio, luminoso y de gran presencia visual. Los ventanales con doble vidrio permiten que la luz atraviese la casa durante el día y enmarcan el paisaje como si fuera parte de la decoración.Las dos terrazas extienden la vida interior hacia el exterior y crean distintas formas de disfrutar la cercanía con el mar, el verde circundante y las vistas hacia José Ignacio.El interiorismo es uno de los rasgos más singulares de esta propiedad. El hierro aparece en luminarias, estructuras y muebles de carácter escultórico. La madera conserva sus vetas, sus irregularidades y la huella de lo artesanal. Los linos aportan suavidad, movimiento y una elegancia relajada.Nada fue elegido de forma aislada. Las puertas, los espejos, los estantes, las mesas y los pequeños objetos fueron creados, encontrados o reinterpretados para ocupar exactamente ese lugar.La reutilización de materiales no funciona aquí como recurso decorativo, sino como una forma de diseño. Una mirada entrenada transforma elementos cotidianos en piezas únicas y convierte cada ambiente en una escena distinta, aunque todo responda a una misma sensibilidad.El resultado es una casa contemporánea, pero lejos de cualquier fórmula.
Cálida sin ser previsible.
Rústica sin perder refinamiento.
Nueva, pero con una identidad que parece construida con el tiempo.La propiedad cuenta además con toilette, lavadero, cochera y aire acondicionado.Una casa de diseño en venta entre Manantiales y José Ignacio, a pocos pasos del mar, para quienes buscan arquitectura, luz, vistas y una propuesta estética difícil de repetir