Un edificio blanco de estilo mediterráneo con tejado de tejas y arcos, rodeado de árboles altos; los comensales cenan en mesas situadas en un patio interior a la sombra.
Finca Cortesin

Paraíso de los sentidos

  • Edición

    03/25

  • Ubicación

    Marbella, España

  • Fotografía

    Finca Cortesin

Escaparse unos días... Una opción especialmente lujosa e inspiradora le espera en la espectacular Finca Cortesin. Un fragante oasis con encanto señorial cerca de Marbella, que también gusta a huéspedes sin hándicap de golf.

Vista aérea de un complejo turístico costero con villas blancas, tejados de terracota, jardines bordeados de palmeras, una piscina y un campo de golf con vistas al mar azul.
No solo los interiores captan la atención, en la Finca Cortesin a los huéspedes les aguardan cuatro piscinas, un beach club, un campo de golf de 18 hoyos así como canchas de tenis y pádel.

Apenas asoma el sol por el horizonte. El aroma a jazmín, lavanda y azahar me acaricia con la fresca brisa matutina. Observo cómo la gran bola de fuego color escarlata se alza lentamente en el cielo. A mi alrededor, los pájaros revolotean de un lado a otro, cantando con fuerza como si quisieran dar la bienvenida al nuevo día. Rápidamente me envuelvo en el mullido albornoz y descorro las cortinas de seda. Salgo a la espaciosa terraza de mi suite; delante de mí, la piscina cristalina, enmarcada por buganvillas color rosa y púrpura; alrededor, olivos centenarios con sus hojas verde plateado. Una panorámica que no me canso de contemplar. Me pido un café con leche y durante la próxima hora no me muevo del sitio.

Soy huésped de la Finca Cortesin, uno de los complejos hoteleros más espectaculares de Europa. El resort está ubicado a unos cincuenta minutos en coche del aeropuerto de Málaga, más o menos a medio camino entre Marbella y Sotogrande. Un oasis de 532 hectáreas que lo tiene todo: una exquisita oferta culinaria, paz y tranquilidad junto a sus piscinas y recorridos deportivos en el campo de golf propiedad de la casa. Incluso su boutique Bakar, con selectas piezas de colecciones internacionales, está tan bien surtida que hacer shopping en las tiendas locales puede quedar para otro día.

Un papel pintado de color turquesa con pájaros y flores, jarrones de porcelana azul sobre consolas de madera, un mosaico titulado «Primavera» que se divisa a través de unas puertas de cristal y una planta en maceta.
La novedad: la lujosa clínica de bienestar austriaca Lanserhof comenzará en 2026 una colaboración con la Finca Cortesin.

La Finca Cortesin fue diseñada por los renombrados interioristas Duarte Pinto Coelho y Lorenzo Castillo, quienes combinaron con gran maestría antigüedades portuguesas, españolas, marroquíes y británicas. Las 67 suites (de 50 a 200 metros cuadrados) inundadas de luz, con techos de hasta cuatro metros de altura y magníficos baños de mármol, se agrupan alrededor de los típicos patios del sur de España. La imponente casona encalada de dos plantas está rodeada de viejos olivos y esbeltas palmeras.

El edificio, construido hace tan solo dieciséis años en el típico estilo rústico andaluz, rinde homenaje al rico patrimonio arquitectónico de la península ibérica: los suelos de piedra provienen de un monasterio portugués del siglo XVIII, y las antiguas puertas de madera con herrajes son piezas únicas y maravillosas que proceden de edificios históricos de toda España.

Vista aérea de una piscina de color turquesa, rodeada de una terraza de terracota, palmeras y tumbonas; junto a ella, un césped bien cuidado y setos.
Arquitectura y paisajismo en clave andaluza: la piscina rodeada de palmeras tan solo es uno de los encantos del complejo.

Para los huéspedes que prefieren algo más de intimidad, también se ofrecen villas independientes de cuatro a seis dormitorios con jardines de hasta 2200 metros cuadrados. Quienes no quieran ver el mar solo desde la distancia de su habitación y de su propia terraza pueden desplazarse a la costa en cualquier momento. A solo unos minutos en lanzadera del hotel (1,5 kilómetros), se extiende la bahía de Casares. En esta playa, los huéspedes encontrarán el Beach Club del complejo turístico, de 6000 metros cuadrados, con un restaurante de alta cocina. Y aquellos a los que no les guste nadar en el mar tienen a su disposición una piscina infinita de 35 metros de largo, paralela a la línea del Mediterráneo.

Dos tumbonas blancas acolchadas bajo una gran sombrilla negra en una terraza de piedra; al fondo, un arbusto en flor de color rosa y árboles de un verde exuberante.
Un rincón meditativo en medio de fragantes jardines: la piscina color esmeralda de la Finca Cortesin.

Sin embargo, lo más destacado de la Finca Cortesin es el espectacular jardín del hotel, que abarca 23 000 metros cuadrados. El arquitecto paisajista británico Gerald Huggan creó aquí una obra maestra. En este lugar se fusionan la tradición andaluza y el diseño moderno en una sinfonía de colores y aromas. Olivos centenarios, buganvillas de vivos colores y docenas de rosas blancas aportan toques vibrantes. Especialmente evocadores resultan los grandes patios interiores, engalanados con jazmines, lavandas y naranjos que desprenden un embriagador aroma hasta bien entrada la noche. La simetría de la disposición, combinada con las altas palmeras y las elegantes macetas de terracota, crea una armonía que nos hace olvidar el paso del tiempo. Las fuentes y los estanques de agua, en los que se refleja la luz, confieren a los jardines una tranquilidad casi meditativa, como si la naturaleza susurrara al huésped con el fin de invitarle a relajarse.

Habitación de hotel con una cama individual con cabecero tapizado en rojo, ropa de cama blanca y cortinas con motivos rojos frente a ventanas altas; junto a ella cuelga un cuadro en blanco y negro.
Proyectada por los arquitectos Roger Torras e Ignacio Sierra, inaugurada en 2009. Desde entonces, la Finca Cortesin cautiva al público internacional.

La variada y exclusiva oferta culinaria del hotel conforma también un universo en sí mismo: seis restaurantes, entre ellos el REI, dedicado a la fusión de cocina japonesa y mediterránea, y el famoso Don Giovanni, de cocina italiana. El desayuno a la carta se sirve en el restaurante El Jardín de Lutz, del chef alemán Lutz Bösing, mientras que el Beach Club, situado a pie de playa, ofrece al mediodía especialidades de carne y pescado a la parrilla y marisco. Y quienes quieran mantenerse activos pueden disfrutar del campo de golf de 18 hoyos.

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Primer plano de una mujer rubia con ojos azul verdosos, que lleva una camiseta oscura y sonríe suavemente ante un fondo oscuro.

Michaela Cordes

Durante más de dos décadas, Michaela Cordes ejerció como redactora jefe de GG, dejando una impronta decisiva en la revista. Como autora, ha viajado por los siete continentes, siempre en busca de lugares y hoteles únicos, personalidades fascinantes y trayectorias extraordinarias. Para GG, continúa narrando historias de rincones y encuentros excepcionales – de forma personal, curiosa y con un delicado instinto para el estilo, el diseño y las personas.