Situada en una décima y última planta, esta vivienda tiene como gran protagonista su magnífica terraza, con excepcionales vistas panorámicas sobre Barcelona que se extienden desde el mar hasta el Tibidabo. Un espacio privilegiado, pensado para disfrutar del exterior, de comidas al aire libre con familia y amigos con total privacidad.
El salón-comedor, ampliado mediante la incorporación de una antigua habitación, junto con la terraza, disfrutan de orientación sur y abundante luz natural, con sol directo desde la mañana hasta la tarde. La cocina es independiente, con una apertura hacia el salón que favorece la conexión entre ambos espacios.
Con aproximadamente 65 m² interiores, la vivienda cuenta con una habitación doble y un estudio, ambos situados en la parte posterior, en un ambiente tranquilo y con vistas hacia la Sagrada Família. Además, dispone de un baño completo.
La vivienda fue reformada en 2010 y se encuentra en buen estado, pudiéndose entrar a vivir directamente o actualizarla y adaptarla a un estilo más personal. Cuenta con armarios empotrados tanto en la habitación doble como en el salón y, en la terraza, con un práctico armario destinado a lavadora y secadora. Se ubica en una finca de 1955 con ascensor.
Una propiedad singular para quienes valoran el privilegio de vivir en la última planta, con espacio exterior, sol, privacidad y Barcelona como telón de fondo, en una de las avenidas más atractivas de la ciudad.