Ubicada en Pinares, uno de los barrios residenciales más consolidados de Punta del Este, a pocas cuadras de Playa Mansa y con excelente acceso a los principales servicios de la zona, esta propiedad combina el carácter de un chalet tradicional con importantes mejoras realizadas para adaptarlo a una vida cómoda durante todo el año.
Implantada sobre un terreno esquinero de 850 m² y con aproximadamente 260 m² construidos, la casa se encuentra rodeada por un jardín de muy buenas dimensiones, abundante vegetación madura y diferentes sectores exteriores que generan privacidad y permiten disfrutar del verde y del sol durante gran parte del día.
La casa principal recibe con un amplio living-comedor de muy buena altura, donde se destaca una importante pared revestida en piedra natural con gran estufa a leña, uno de los elementos con mayor personalidad de la propiedad. Los grandes ventanales aportan luminosidad y mantienen una permanente conexión con el jardín.
La cocina ha sido completamente actualizada, conservando muy buenas dimensiones y capacidad de guardado, con amplias superficies de trabajo, equipamiento moderno y una gran ventana hacia el verde. Cuenta además con salida directa al exterior, facilitando especialmente el funcionamiento cotidiano de la casa.
El área privada dispone de tres dormitorios. El principal es en suite, mientras que los otros dos comparten un segundo baño. Los dormitorios presentan pisos símil madera, placares renovados y aberturas con DVH. Los baños también han sido remodelados, incorporando revestimientos, equipamiento y duchas de líneas más contemporáneas. Un corredor luminoso, acompañado por ventanas hacia el jardín, articula este sector de la casa.
El exterior es uno de sus principales atributos. El terreno ofrece muy buen espacio verde, árboles y vegetación de gran porte, sectores de descanso y una distribución que permite independizar distintas áreas mediante portones y cerramientos interiores.
La piscina climatizada, rodeada por deck, se integra a una construcción independiente destinada a barbacoa, conformando un segundo gran espacio social. Cerrada y disfrutable durante todo el año, cuenta con parrillero, horno a leña y cocina, además de una agradable vista abierta sobre el entorno y hacia el mar. Este sector incorpora también un dormitorio de huéspedes con baño, placares y buena luz natural, brindando independencia para recibir familiares o amigos.
Se suma una ducha exterior, especialmente práctica para el regreso de la playa y el uso de la piscina, iluminación exterior y diferentes lugares destinados a camastros, relax y reuniones al aire libre.
El antiguo garaje cerrado funciona actualmente como gimnasio y lavadero, aportando un espacio adicional de servicio y guardado.
Una casa que representa muy bien el espíritu residencial de Pinares: terreno generoso, árboles de años, privacidad y cercanía al mar, con la ventaja de haber actualizado buena parte de sus interiores y de contar con espacios exteriores especialmente pensados para disfrutar.
Una propuesta muy completa para quien prioriza ubicación, jardín, sol, amplitud y vida familiar, ya sea como residencia permanente o como casa de veraneo a pocas cuadras de Playa Mansa.