En el paisaje de Burgueira, esta casa de piedra conserva la esencia de la arquitectura gallega y la combina con una reforma integral pensada para disfrutar de las comodidades actuales. Con aproximadamente 400 m² construidos sobre una parcela de 2.000 m², ofrece amplitud, intimidad y una estrecha relación con la naturaleza.
La piedra aporta carácter y una belleza que permanece en el tiempo. En el interior, los espacios renovados dialogan con ese origen tradicional mediante una distribución que permite compartir la casa y encontrar, a la vez, momentos de privacidad.
Tras el recibidor, equipado con armario y aseo de cortesía, se abre un salón de generosas dimensiones. Sus altos ventanales llenan de luz la estancia y acercan el jardín al interior. Es un espacio que invita a reunir a familiares y amigos, prolongar una sobremesa o descansar en el sofá con una copa de vino mientras el paisaje acompaña.
La cocina, independiente y situada a una cota diferente respecto al salón, disfruta de un ambiente propio. Esta separación permite preparar una comida con tranquilidad y mantener la zona de reunión recogida, sin perder la comodidad de los espacios de día.
Una escalera de piedra conduce a la planta superior, donde se distribuyen cinco dormitorios, uno de ellos con baño en suite, y dos baños adicionales. En este nivel, una segunda cocina y un comedor de diario conectan con una amplia terraza abierta al paisaje ondulado de Burgueira. Un espacio especialmente agradable para desayunar al aire libre o disfrutar de las tardes de verano. La vivienda dispone, además, de una entreplanta con otro dormitorio, un baño, un despacho y varias zonas de almacenaje.
En el exterior, el terreno amplía las posibilidades de la casa. Los jardines, con árboles frutales, plantas de flor y una zona de descanso, ofrecen distintos rincones para leer, organizar comidas o dejar que los más pequeños jueguen con espacio y libertad.
A unos quince minutos de O Rosal y sus servicios, y aproximadamente diez minutos del océano Atlántico y del Camino Portugués de la Costa, esta propiedad permite disfrutar de un entorno rural con atractivos cercanos durante todo el año.
Una casa para quienes valoran la autenticidad de la piedra gallega, el confort de un interior actualizado y el privilegio de disponer de espacio para compartir, descansar y vivir al ritmo de la naturaleza.