Rodeada de naturaleza y envuelta por la tranquilidad de Castell d'Aro, esta excepcional masía catalana representa el equilibrio perfecto entre tradición, confort y exclusividad. Una propiedad única, completamente restaurada con materiales de la más alta calidad, donde cada intervención ha respetado la esencia y el carácter original de la finca, preservando su identidad arquitectónica y realzando su belleza atemporal.
La vivienda, con una superficie construida de 232 m² sobre una parcela de más de 7.000 m², ha sido concebida para ofrecer espacios cálidos, luminosos y llenos de personalidad.
La planta principal gira en torno a un salón-comedor presidido por una espectacular chimenea central de doble cara, que aporta calidez y se convierte en el auténtico corazón de la vivienda. Junto a él encontramos un acogedor despacho con librería de obra, un comedor con banco integrado y una cocina totalmente equipada con isla central, diseñada para compartir momentos en un ambiente sofisticado y funcional. En esta planta también se ubican una habitación en suite con acceso directo al jardín, un aseo de cortesía y un práctico cuarto de lavandería.
La planta superior acoge la suite principal, un espacio íntimo que dispone de un amplio vestidor tipo walk-in closet y un elegante baño completo. Dos dormitorios dobles abuhardillados, con armarios realizados a medida, comparten un segundo baño, completando una distribución pensada para el máximo confort familiar.
Los techos con volta catalana, la piedra natural, la madera maciza, la forja artesanal y los acabados realizados a mano convierten cada estancia en un espacio con alma, donde la tradición dialoga con un diseño contemporáneo y una ejecución impecable.
En el exterior, la finca invita a disfrutar del entorno en cualquier época del año. La piscina privada de 8 x 4 metros, la zona chill-out, el amplio porche y las diferentes áreas ajardinadas crean un ambiente de absoluta privacidad, mientras que el aparcamiento exterior aporta comodidad para residentes e invitados.
La propiedad se encuentra rodeada por más de 4.000 m² de bosque de pinos que envuelven la vivienda en una atmósfera de calma y privacidad, mientras que la zona agraria ofrece amplias vistas abiertas sobre el paisaje natural de la Costa Brava.
Una propiedad irrepetible donde historia, artesanía y naturaleza se unen para ofrecer una forma de vivir auténtica y extraordinaria.