- 3 min leer
- 05.09.2025
- por Merle Wilkening
Oriente en cada bocado – Los restaurantes NENI de la familia Molcho
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Edición
04/25
Fotografía
Nuriel Molcho / Courtesy of NENI
Haya Molcho dirige junto a sus hijos el exitoso concepto gastronómico de los restaurantes NENI. Una pasión convertida en negocio familiar.

Los restaurantes NENI: de la pasión al proyecto familiar
¿Quién tuvo la idea del nombre NENI?
Ilan: El nombre fue idea de mamá: son las iniciales de nosotros, los cuatro hijos, Nuriel, Elior, Nadiv e Ilan. Haya: Quería algo que nos representara como familia. Mi marido, Samy, me apoyó desde el minuto uno. Para nosotros, NENI fue siempre un nombre cargado de sentimiento que... se convirtió en una marca.
¿Cuándo pasó de proyecto personal a negocio familiar?
Haya: Todo comenzó con un pequeño servicio para atender fiestas en la cocina de nuestra casa de Viena. Yo cocinaba y los niños me ayudaban; poco a poco empezaron a llegar encargos de catering. Cuando abrimos el primer NENI en el mercado Naschmarkt —mis hijos ya tenían veintitantos años— supimos que aquello iba en serio: era más que un proyecto. Era familia, pasión y un camino compartido.
¿Hubo dudas sobre si trabajar en familia funcionaría?
Elior: Claro que hubo roces, es normal. Pero sabíamos que, si nos mostrábamos honestos y abiertos, la confianza nos haría más fuertes. Nuriel: Fue un proceso de aprendizaje. Y precisamente eso es lo que más nos unió.



Una familia con talento para todo
¿Cómo decidieron quién asumiría qué rol?
Nuriel: Nada fue planeado. Cada uno fue encontrando su sitio según sus aptitudes. Yo me encargué del marketing desde el principio, Ilan se centró en la estrategia y la expansión, y Elior, en el diseño y la creatividad. Mamá es el alma de la cocina. Haya: He aprendido a delegar, pero nunca he dejado de cocinar.
Os habéis incorporado a la empresa familiar sin formación clásica en gastronomía, pero con mucho talento polivalente. ¿En qué tareas habéis tenido que crecer?
Ilan: El espíritu emprendedor no se aprende en la escuela. Tuvimos que descubrir muchas cosas por nosotros mismos: la gestión de personal, la internacionalización, la creación de marca.
Nuriel: Quizás lo más difícil fue la gestión emocional en la familia. Mantener la profesionalidad en los negocios y el cariño en la vida privada es un equilibrio diario.
¿Existen límites entre el tiempo dedicado a la familia y el tiempo dedicado al trabajo?
Haya: ¡No! (ríe) En nuestro caso, todo se mezcla, y eso es bueno.
Nuriel: A menudo nos sentamos a la mesa, hablamos del nuevo menú y luego pasamos a temas personales: eso es NENI, lo privado y lo profesional son inseparables.
La comida es para compartir. Así es como comienza toda relación auténtica.

Un concepto gastronómico de éxito internacional
Hoy existen 13 restaurantes NENI en 7 países, con más de 650 empleados y una facturación anual superior a los 47 millones de euros. ¿Cómo lograron mantener el espíritu familiar a pesar del crecimiento internacional?
Ilan: Invertimos en cultura, no solo en estructuras. Cada nuevo restaurante recibe toda nuestra atención personal. Y siempre llevamos con nosotros nuestra esencia: a través de los platos, de las historias que contamos y del diseño de los espacios.
¿Cómo se convirtió NENI en una marca?
Nuriel: Con autenticidad. Nunca hemos fingido, vivimos lo que hacemos. Y la gente lo nota.
¿Cuál es el plato que mejor les representa como familia?
Haya: El sabich, una especie de sándwich israelí. Es caótico, colorido, lleno de sabores... igual que nosotros.
Señora Molcho, durante sus viajes con su esposo, Samy, el famoso mimo, ha conocido diferentes culturas culinarias del mundo. ¿Qué impresiones y experiencias conserva de aquellos años?
Haya: La gran diversidad, la valentía para ser creativos y la curiosidad. Conocimos la cocina de muchísimas culturas y eso se refleja hoy en nuestros platos.
¿Qué aromas y sabores les evocan sensaciones de hogar?
Elior: La berenjena asada.
Ilan: El tahine y, cómo no, un buen hummus cremoso.
Haya: Para mí, el olor del pan jalá recién horneado.

La receta secreta de la convivencia y el relevo generacional
¿Creen que el arte de compartir es clave para una verdadera convivencia?
Haya: Sin duda. Comer es compartir. Así es como nacen las relaciones reales.
¿Tienen rituales familiares?
Haya: El sabbat con velas, pan y en familia.
Nuria: Y comer juntos al mediodía, siempre que se puede.
¿Qué es lo mejor de trabajar con tu propia familia?
Nuriel: Confianza.
Elior: Cercanía.
Ilan: Apoyo incondicional.
Haya: Y crecer juntos.
Si vuestra historia fuera una receta, ¿qué ingredientes tendría?
Ilan: Curiosidad.
Elior: Pasión.
Nuriel: Valentía.
Haya: Amor. Y una pizca de balagan (palabra hebrea que significa «caos simpático», nota del editor).
¿Cómo será la próxima generación en NENI? ¿Hay ya ideas sobre el relevo generacional?
Nuriel: La próxima generación nos observa atentamente; quién sabe quién de ellos tomará el relevo algún día. Haya: Dejamos todo abierto, pero transmitimos nuestros conocimientos.
¿Seguirá siendo NENI una empresa familiar?
Ilan: Sí. Aunque estamos abiertos a apoyos externos si encajan con nosotros. El alma seguirá siendo la de nuestra familia.
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