Un vaquero sonriente, con chaqueta vaquera y sombrero, cabalga por un camino rural polvoriento montado en un caballo pintado de marrón y blanco.
Ralph Lauren

Icono del estilo

  • 4 min leer
  • por Patricia Engelhorn
  • Edición

    01/25

  • Ubicación

    Colorado, EE. UU.

Como ningún otro diseñador, el neoyorquino Ralph Lauren ha elevado el estilo country a la categoría de icono en sus colecciones. Lleva más de 50 años definiendo el look americano: desde el par de vaqueros apropiado hasta un relajado diseño de interiores.

Oculto en el patio interior de un edificio del siglo XVII en el Boulevard Saint-Germain de París, aguarda el restaurante Ralph’s. Desde la calle, los transeúntes más atentos pueden ver al final del pasaje abovedado la terraza con sillas de forja, cojines estampados con rayas en azul y blanco, unos rosales y plantas de boj. Quienes deseen sumergirse en el mundo de Ralph Lauren deben reservar mesa con unas semanas de antelación. El famoso diseñador de moda estadounidense tiene restaurantes en Manhattan, Milán, Chicago y Chengdu, aparte de este, inaugurado en 2010 en la capital francesa, que es, según dicen, el más bello de todos. En una ubicación privilegiada de la Rive gauche, ha conseguido insuflar un ambiente del Lejano Oeste a un clásico hôtel particulier. La decoración combina elementos masculinos y rústicos al tiempo que mantiene una elegancia romántica y discreta: cojines de tartán en las banquetas de cuero marrón oscuro y mesas de tonos claros decoradas con ramos de rosas rojas.  Las paredes están cubiertas de enormes cuadros de caballos y escenas de caza; de las vigas de madera cuelgan grandes farolillos. Christian Laval, el gerente del restaurante, nos cuenta: «Monsieur Lauren viene a comer aquí cada vez que visita París». ¡Y no solo él! Con un poco de suerte, en la mesa de al lado estarán sentadas Carine Roitfeld, ex redactora jefe de Vogue, Nathalie Rykiel y su hija Lola, herederas de la famosa diseñadora de moda, o la modelo Poppy Delevingne, mientras disfrutan de una ensalada de langosta de Maine, una Ralph’s Burger o una fantástica cheesecake.

Interior rústico de una cabaña de troncos con vigas a la vista, una lámpara de araña hecha con cuernos de ciervo, textiles al estilo del suroeste, muebles tapizados en cuero y una mesa de madera repleta de objetos.
El salón de la casa principal del rancho Double RL, en las Montañas Rocosas. Mucho cuero, aún más madera y, al fondo, una barra. Foto: Bjorn Wallander

De un polo a una marca de culto

Ralph Lauren, que en octubre ha cumplido 85 años, se hizo mundialmente famoso por sus polos bordados con un jugador de polo sobre un poni. Lanzadas en 1972 en dos docenas de colores, estas camisetas son hasta la fecha el artículo más vendido de su empresa. El icónico logotipo también se encuentra en su línea de corbatas de polo y en muchas otras colecciones de la marca, a menudo confeccionadas con tweed, tartán y lana virgen. Se trata de materiales típicos del estilo preppy, nacido en Estados Unidos, aunque de inspiración británica; un tipo de ropa clásica pero informal que vestían los estudiantes universitarios pudientes de las renombradas universidades de la costa este de Estados Unidos. «En nuestra casa no había mucho dinero —dice este hijo de inmigrantes bielorrusos que creció en Nueva York—, pero muy pronto me di cuenta de que con cierto tipo de ropa la gente pensaba que eras rico». Su polo se convirtió en la prenda de toda una generación de jóvenes y en la piedra angular de una historia de éxito sin parangón que comenzó con un préstamo de 50 000 dólares. Ralph Lauren ha creado una compañía global que comercializa mucho más que solo artículos: vende una manera de vivir. Tanto sus colecciones de moda como su diseño de interiores se caracterizan por un optimismo contagioso y la siempre fascinante despreocupación de los estadounidenses.

Aquí fue donde me enamoré del oeste.
Ralph Lauren habla de su rancho en Colorado

Un hogar que rinde homenaje al Oeste Salvaje

Su libro A Way of Living, publicado el año pasado, celebra el cuarenta aniversario de su colección Ralph Lauren Home y revela cómo diseñó sus propias casas, incluido el rancho Double RL en el suroeste de Colorado. El tema recurrente de sus interiores es una sensación de alegre calidez, a menudo complementada con su manifiesta pasión por el salvaje Oeste, los vaqueros y los amplios cielos de la pradera. Ralph Lauren plasma el mítico estilo americano vintage, un estilo cuya existencia es incierta, pero que él comprende intuitivamente.

El rancho de las Montañas Rocosas que compró en 1982 está lleno de colchas y patchworks con motivos nativos americanos, así como de cuadros con escenas de caza de búfalos. Hay grandes chimeneas, profundas y mullidas butacas de cuero, camas de madera maciza y colecciones de poesía siux y shaw­nee. Además, pieles de animales, trofeos de caza, antiguos tocados de plumas, sombreros de cowboy, ponchos de lana de colores, mantas navajas y alfombras de Arizona y Nuevo México. Todo revela la fuerte identidad de la región, desde sus gentes hasta las historias de su pasado, pasando por la artesanía. El rancho —el nombre Double RL corresponde a Ralph Lauren y su esposa Ricky Lauren— es un ejemplo perfecto del elegante estilo western, recurrente en las colecciones del diseñador y elemento fundamental de la estética de Ralph Lauren.

Una terraza rústica al estilo de una cabaña de troncos con una mesa alargada puesta para comer: cuencos rojos, cojines de colores y una lámpara de araña hecha con cuernos de ciervo, rodeada de mucha vegetación.
Acogedor y clásico a la vez, ese es su arte: Ralph Lauren crea lugares de los que nadie quiere marcharse. Aquí, la terraza de su rancho. Foto: Bjorn Wallander

Fotografía: Barbra Walz / Bjorn Wallander

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Elegancia minimalista en Nueva York

Pero el diseñador también sabe hacer las cosas de forma diferente. El ático de los Lauren en la Quinta Avenida de Nueva York, no lejos del Museo Guggenheim, es minimalista, casi monocromático y de estilo moderno. «Queríamos que se sintiera más como un loft —explica Ralph Lauren en el libro—. En cierto modo, era nuestro primer hogar de verdad. No buscaba el glamour ni causar impresión; era el simple deseo de tener libertad: espacio para nuestros tres hijos y espacio para hacer balance de nuestras necesidades, para descubrir quiénes somos y qué queremos».

Imágenes sobre la historia de Ralph Lauren en la revista GG Magazine
Descubre más sobre este famoso diseñador en el nuevo número de GG Magazine.

La colección Ralph Lauren Home

El piso es predominantemente blanco: mesas lacadas en blanco, sofás cubiertos de lino blanco y sillones de bambú sin tratar destacan sobre los suelos de madera pulida. Todo es muy sencillo, informal, de líneas depuradas y elegante, en claro contraste con la mezcolanza meticulosamente pensada del rancho en Colorado, donde la excitante variedad de objetos deja a los visitantes sin saber dónde mirar primero.

Muchas de estas cosas se pueden comprar, ya que la colección Home incluye varios artículos de la casa de Lauren: con un solo clic, ¡la alfombra navaja es suya! Navegando por la web surge el dilema:  ¿dónde empiezo a buscar? ¿Entre los artículos para exterior, como el encantador servicio Garden Vine, los farolillos y el comodísimo sillón de mimbre? ¿O debería ir directamente a por el sillón club de cuero y cojines a cuadros? No es de extrañar que hoy en día tantas estancias parezcan creaciones de Ralph Lauren. Él inventó un estilo tan polifacético que se adapta a casi cualquier contexto. Sirve para amueblar la casa de campo, pero también funciona para un estudio en la ciudad, una villa junto al mar o un chalet. Se pueden combinar objetos vintage con diseño contemporáneo, elementos étnicos coloridos con tonos naturales. «Lo que importa no es la moda, sino el gusto», afirma el diseñador. Él confía en la autenticidad, la coherencia, la belleza atemporal, la tradición y el patrimonio cultural. 

A veces, los Lauren sienten la tentación de mudarse definitivamente al rancho de Colorado. «Básicamente, no me gusta la vida en la ciudad —dice Lauren—. En Nueva York, siempre se trata de averiguar junto a quién te vas a sentar en la cena de gala, de conseguir la mesa adecuada en el restaurante, de ver y de ser visto. En el rancho, no hay nada de esta presión social. Quizá también podría dirigir la empresa desde allí». Luego menea la cabeza y concluye: «Pero, si viviera allí, ya no tendría un lugar a donde retirarme».