Frente a la emblemática Playa del Postiguet, con el Mediterráneo extendiéndose infinito ante tus ojos, se alza esta pieza única: un ático de 200 m² donde cada día comienza con luz y termina con horizonte.
Aquí no compras una vivienda. Compras una forma de vivir.
Nada más cruzar la puerta, el espacio se abre majestuoso. 115 m² diáfanos donde salón, comedor y cocina dialogan sin límites, bañados por una claridad natural que transforma cada rincón. El gran ventanal de suelo a techo convierte el mar en parte del interior: desayunar viendo el amanecer reflejado en el agua, trabajar con el azul como telón de fondo, despedir el día con el sol fundiéndose en el horizonte.
La sensación es difícil de describir… porque no se observa el mar, se convive con él.
La cocina, de diseño contemporáneo y líneas limpias, equipada con electrodomésticos Neff, se integra con elegancia en el espacio principal. La isla central invita a compartir: cafés pausados por la mañana, encuentros improvisados, cenas que se alargan mientras la brisa entra suavemente gracias a su doble orientación.
El salón, amplio y sereno, es un lugar donde el tiempo parece detenerse. Leer mientras la luz cambia de tonalidad, escuchar el sonido lejano de las olas, disfrutar de la calma que solo una vivienda frente al mar puede ofrecer.
En la zona de descanso, la intimidad cobra protagonismo. Tres dormitorios dobles, todos exteriores, garantizan luz y ventilación natural. El dormitorio principal es un auténtico refugio privado: baño en suite, vestidor y unas vistas privilegiadas al majestuoso Castillo de Santa Bárbara. Despertar con esa estampa histórica frente a ti convierte cada mañana en un pequeño privilegio. Otro de los dormitorios también disfruta de esta perspectiva única.
Reformada íntegramente en 2018 con materiales de alta calidad, la vivienda combina estética y confort: cerramientos con rotura térmica y acústica, suelos de parquet, climatización por aire acondicionado, iluminación LED integrada y acabados contemporáneos que aportan elegancia y bienestar. Es, además, la única vivienda en su planta, lo que garantiza privacidad absoluta. El edificio dispone de ascensor.
Y la ubicación es simplemente perfecta: cruzas la calle y estás pisando la arena. En apenas cinco minutos caminando, el centro de Alicante te ofrece su vida cultural, gastronómica y comercial. Mar y ciudad en equilibrio, sin renuncias.
Un hogar para quienes entienden que el verdadero lujo es el espacio, la luz… y el mar frente a ti cada día.
Características
Aire acondicionadoCocina empotradaVista al mar/lagoArmario empotradoAmuebladoAccesible en silla de ruedas