Imagina llegar a casa cruzando un jardín, con el sonido del agua de la piscina y el mar al fondo. Eso es vivir en Sant Just Park, un conjunto de seis bloques de obra vista escalonados de 1978 proyectado por Carles Ferrater e incluido en el patrimonio arquitectónico de Sant Just Desvern. Es arquitectura con carácter, con dos piscinas comunitarias, zona de juegos infantiles y servicio de conserjería. La primera impresión ya anuncia lo que hay dentro: calma, verde y luz.
La vivienda ofrece 117 m² útiles y 55 m² de terrazas, con salón y dormitorios principales orientados al sur. La zona de día es un espacio abierto y luminoso. La cocina, abierta y con múltiples armarios conecta con el comedor y se abre a un salón de 33 m² con grandes ventanales que dejan entrar la luz y enmarcan los jardines. Desde aquí se sale a la terraza, con zona chill out y comedor de verano. En invierno, la chimenea convierte el salón en el rincón más cálido de la casa. Dispone de calefacción a gas y aire frío / calor por conductos. Junto al salón, un despacho abierto con luz natural que, si se prefiere, puede volver a ser el cuarto dormitorio.
La zona de noche reúne tres dormitorios: una suite principal con vestidor y baño completo y dos dormitorios individuales. Cuenta con un segundo baño completo. Junto a la cocina, una zona de despensa y lavandería resuelve el día a día con comodidad.
Cuenta con una segunda terraza de que ofrece total privacidad, resguardada entre muros de obra vista y vegetación. Su frescor la convierte en el lugar ideal para un rincón de lectura en los días calurosos, un gimnasio de verano o una comida a la sombra sin prisa.
Completan esta fantástica propiedad, dos plazas de parking y un práctico trastero ubicado en el garaje.