Última planta sin vecinos arriba, ideal para quienes valoran la calma, el estilo y una luz que acaricia. Un hogar amplio y discreto, que se adapta tanto a la vida compartida como a la independencia elegante.
Este piso en la última planta es como una vivienda única: luminosa, elegante y con un aire bohemio que invita a quedarse. Con 110 m² bien distribuidos y sin vecinos encima, ofrece esa paz rara de encontrar en pleno centro histórico.
Desde sus balcones, las vistas a la calle La Mercè conectan con la vida del barrio Gòtic, mientras el interior, lleno de luz y textura, se despliega con fluidez entre el salón, la cocina abierta y los dos dormitorios en suite.
La zona de día tiene una energía relajada: la cocina se integra con el espacio de estar de forma orgánica, sin imponerse, dejando que fluya la convivencia. Totalmente equipada, con electrodomésticos de alta gama y detalles funcionales bien pensados, está diseñada para cocinar, charlar o simplemente dejarse llevar.
Los dos dormitorios, ambos con baño privado —uno con bañera, el otro con ducha—, cuentan con zonas de almacenaje tipo vestidor, perfectas para quienes valoran el orden sin rigidez. La atmósfera es cálida, con acabados naturales y textiles suaves que invitan al descanso.
El interiorismo combina diseño contemporáneo y estilo relajado: alfombras de Nani Marquina, mobiliario de Quadratto, Lumes, Luxcambra, Lifra o Pardo, y una iluminación sutil que acompaña cada momento.
La vivienda cuenta con climatización por conductos, calefacción por suelo radiante y sistema domótico con control por app.
Un ático con carácter propio, ideal para parejas, familias o espíritus libres que buscan un hogar con diseño, luz y esa sensación de “vivir arriba”, en un rincón tranquilo y vibrante a la vez