El Paseo de los Ingleses, frente al mar, guarda sintonía con el famoso paseo de Niza desde el S. XIX y, aun así, es la calle más lujosamente emblemática de la costa mediterránea.
El poeta Joan Maragall, ilustre vecino de la época modernista, escogió el Paseo como elección permanente y marco para su erudición poética y filosófica:
Una a una, como vírgenes en la danza,
entran deslizándose las barcas en el mar;
se abre la vela como un ala al sol,
y por caminos que solo ellos ven
se alejan mar adentro...
¡Oh cielo azul! ¡Oh mar azul, playa desierta,
amarilla de sol! De cerca el mar te canta,
mientras tú esperas el retorno magnífico,
al poniente, de la primera barca,
que saldrá del mar toda olorosa.
- Joan Maragall «Vistas al mar».
La inspiración de Joan Maragall, el intelectual que hizo llegar a Nietzsche a la península, se cultivó en el bucólico Paseo de los Ingleses, dejándonos en poesía el mar de sensaciones que allí se viven. Al final de su vida, Joan Maragall compuso «Nausica», inspirada en «La Odisea», de Homero, y en honor a Goethe (MCMVIII - Caldas de Estrac):
Día cinco de julio, a media tarde.
Cielo puro, aire suave, mar llano y dulce.
El sol brilla por todo, los pájaros cantan,
y se oyen voces de niños en la marina
y, tañidas arriba, las campanas del domingo.
Yo, en memoria de aquella princesita
que, con manos frescas y de buen corazón, a Ulises
del deseado retorno abrió el camino
(quizá no sin pesar), quiero evocar
las palabras divinas de Homero, en un teatro,
para refrescarme el corazón en sus meandros
y hacerme nuevo lo viejo. Y debo la idea
al poeta más grande de Alemania.
Así, tal vez, enamorado, intenta
un constructor, de la inmortal belleza
de un antiguo palacio, hacer una estancia nueva
para cobijar en ella su amor para siempre.