Edición
02/26
Ubicación
Milán, Italia
La firma milanesa de alfombras cc-tapis fusiona tradiciones centenarias con una estética contemporánea. Anudadas a mano en talleres de Nepal y la India, estas piezas plasman en cada hilo la vitalidad y la riqueza cultural que caracterizan a la marca.
La marca cc-tapis nació del amor, de la amistad y de la colaboración. ¿Cómo ha influido esta dinámica personal en el ADN de la empresa?
Fabrizio Cantoni: Su pregunta ya encierra la esencia de la respuesta. cc-tapis surge de una historia profundamente intimista, de una aventura compartida entre mi mujer y yo. Ella es de origen persa, por lo que su vínculo con las alfombras es casi una cuestión de sangre. Yo provengo del mundo de la gestión hotelera en los Alpes italianos, un universo que, a primera vista, parece muy alejado de la factoría de alfombras. Sin embargo, nuestros caminos se cruzaron de forma natural.
Poco después, la amistad entró en escena de la mano de Daniele, nuestro tercer socio. La ligereza, la confianza y el espíritu colaborativo se convirtieron en los cimientos del proyecto. Desde el principio, la empresa estuvo impregnada de esa energía humana, una mezcla de amor y curiosidad. Y creo que precisamente ese espíritu es el que todavía hoy nos define.


¿Cuál fue el impulso original para fundar cc-tapis y cómo ha evolucionado la marca desde sus inicios en Francia hasta su actual sede en Milán?
Estoy firmemente convencido de que, en cierto modo, nuestra vida sigue un camino ya trazado, una idea que heredé de mi suegro y que está profundamente arraigada en la cultura persa: la vida tiene un rumbo, aunque uno deba trabajar duro para seguirlo.
Pese a que crecí en el sector hotelero, siempre me sentí atraído por el mundo de la arquitectura y el diseño, ámbitos en los que soy autodidacta. La hostelería es un campo maravilloso, pero a menudo chocaba con la idea de vida familiar que queríamos construir. Como hoteleros, a Nelcya y a mí nos resultaba difícil imaginar el tipo de hogar que deseábamos, así que decidimos cambiar de rumbo.
Al principio pensamos en abrir una tienda gourmet ítalo-francesa en Nueva York, pero acabamos fundando una tienda de alfombras en Estrasburgo junto con el padre de Nelcya, cuya empresa se remonta a 1943. Ese periodo despertó en nosotros el deseo de «hablar un nuevo lenguaje» sin perder la tradición de la alfombra anudada a mano.
Desde entonces, la empresa ha evolucionado enormemente, pero nuestro impulso por crear alfombras que transmitan diferentes mensajes sigue intacto. La experimentación ha formado parte de nuestro ADN desde el principio y continúa inspirándonos en la actualidad.
Hoy, el nombre cc-tapis es conocido en todo el mundo. ¿Qué significa para usted?
En los últimos quince años, todo lo que hemos logrado ha sido fruto de un verdadero trabajo en equipo, un esfuerzo colectivo impulsado por la dedicación, la pasión y la creatividad de todas las personas que forman parte del proyecto.
Por supuesto, también me llena de orgullo —y, sinceramente, de asombro— ver hasta dónde ha llegado la marca y cuánto reconocimiento internacional ha alcanzado, algo que nunca imaginamos ni esperábamos.
Lo que más me gusta es que cc-tapis se haya convertido en una plataforma que me permite dialogar con algunas de las mentes creativas más inspiradoras de nuestro tiempo. Cada colaboración añade un nuevo capítulo a nuestra historia y, para mí, eso es precisamente lo más hermoso.

Artesanía y Producción
Para cc-tapis, la artesanía no es un estilo, sino un valor clave. ¿Qué filosofía se esconde detrás de su producción artesanal?
Hace algunos años, al comienzo de nuestro recorrido, un periodista me preguntó cuál era el estilo de cc-tapis. Recuerdo que respondí, casi por instinto: «En realidad, no tenemos un estilo. Somos una marca de un solo producto: fabricamos exclusivamente alfombras. Nuestro auténtico estilo reside en la manera de elaborarlas».
En cada proyecto, la técnica se convierte en nuestra forma de interpretar el diseño, en nuestra firma personal. El proceso cambia cada vez, ya que cada gesto, cada artesano y cada fibra dan lugar a algo irrepetible. La belleza de nuestro oficio reside precisamente en esto: no hay dos piezas idénticas, hay una gran vitalidad.
Personalmente, no me gustan las alfombras que simplemente yacen planas en el suelo; me interesa que tengan textura, relieve, carácter. Trabajamos con colores, fibras y métodos de anudado, un vocabulario variado que confiere a cada artículo su propia identidad. Para mí, la esencia de la artesanía reside precisamente aquí: en el deseo constante de experimentar y en el diálogo entre tradición y creatividad que define nuestro trabajo.
Ustedes producen en Nepal, en la India y en Milán. ¿En qué se diferencian las tradiciones artesanales de estos lugares?
cc-tapis se fundó exclusivamente sobre la base de la técnica tibetana de anudado a mano, que se lleva a cabo en nuestras instalaciones de producción de Katmandú. Trabajar allí, junto a nuestro socio nepalí, con quien creamos cc-tapis Nepal Pvt. Ltd., nos permite experimentar e interiorizar cada una de las fases del proceso de fabricación de la alfombra. Obtenemos las fibras localmente, las teñimos, las anudamos y nos encargamos de todos los acabados. De este modo somos capaces de controlar cada fase de la producción y de garantizar la máxima calidad.
En la India, nuestro enfoque es completamente distinto. En este país, la riqueza de las técnicas artesanales es extraordinaria: basta pensar en el punto cadeneta los dhurries de tejido plano, los telares pit loom, el bordado a mano o el tejido handloom. Cuando en 2024 lanzamos nuestra colección ready-to-buy, asignamos a cada proyecto una técnica de producción específica. A continuación, emprendimos una especie de gran tour por el norte del país para localizar los pueblos donde estas técnicas se aplican al más alto nivel.
Milán, en cambio, es una historia totalmente diferente. Allí queríamos crear un producto auténtico made in Milan. No se trata de artesanía en el sentido tradicional, sino de producción local, de un producto de kilómetro cero. Gracias a nuestra máquina de prototipado, podemos desarrollar piezas únicas para instalaciones y crear proyectos personalizados.
En la artesanía, el tiempo desempeña un papel importante. ¿Cómo transmiten a sus clientes el valor de la lentitud?
Su pregunta da en el clavo. En unos días publicaremos un proyecto audiovisual (Nota del editor: véase más abajo), dirigido por Lorenzo Gironi, que rodamos en Nepal y Ladakh, en el que intentamos mostrar a estas personas, estos paisajes y esta cultura de la manera más fiel y auténtica posible. Es nuestra forma de transmitir que detrás de cada alfombra hay un tempo de vida que no admite las prisas. Para nosotros, el tiempo no es simplemente un factor de producción. Es sinónimo de calidad, precisión y humanidad. El proceso de anudado no puede –ni debe– acelerarse. Cada nudo requiere su propio tempo, guiado por las manos del artesano, por su respiración y por su concentración. Interferir en este ritmo significaría perder el alma de nuestro trabajo.Por supuesto, trabajamos intensamente para optimizar todo lo relacionado con el proceso artesanal: hemos estandarizado las fases previas y posteriores al anudado para mejorar la eficiencia y los plazos de entrega. Pero el acto de anudar a mano en sí mismo continúa siendo sagrado.Sigue su propio ritmo, lento, paciente y profundamente humano, y es precisamente esa lentitud la que otorga a cada alfombra su valor, su belleza y su carácter intemporal.
Materiales y Sostenibilidad
Ustedes trabajan con lana del Himalaya, seda pura y lino, pero también con fibras regeneradas. ¿Cómo equilibran la tradición y la innovación a la hora de elegir los materiales?
La elección de las fibras está siempre directamente ligada a la técnica que utilizamos. Para nuestras alfombras anudadas a mano utilizamos exclusivamente materiales naturales como lana del Himalaya, seda pura, lino, cáñamo, ortiga y yute. Estas fibras son, en cierto modo, nobles: envejecen de forma hermosa, se vuelven más suaves con el tiempo y garantizan que una alfombra pueda durar toda la vida. Si algo está hecho para perdurar, se merece únicamente los mejores materiales.
El enfoque cambia cuando diseñamos para el mundo contract, es decir, para proyectos de hostelería o comercio minorista, donde una alfombra tiene, de por sí, una vida útil más corta. En esos casos, elegimos fibras regeneradas que permiten reciclar la pieza cuando deja de usarse. De este modo, fomentamos una economía más circular, en la que la belleza surge sin comprometer la responsabilidad.
Para mí, este equilibrio entre tradición e innovación es esencial: se trata de honrar las técnicas antiguas y, al mismo tiempo, seguir siendo curiosos, experimentar y encontrar nuevas formas de producir de manera sostenible en el mundo actual.
¿Cómo se aseguran de que los materiales se obtengan de forma local y ética? ¿Y qué significa «local» dentro de una red de producción global?
Para nosotros, «local» significa permanecer lo más cerca posible del origen de nuestro oficio: de los lugares, los materiales y las personas que mantienen viva esta tradición. Por ejemplo, nuestra lana es lana del Himalaya, no lana importada de Nueva Zelanda. La seda proviene de la India o de China, regiones con una larga y arraigada cultura textil. Todas las demás fibras las obtenemos y procesamos dentro de la misma área geográfica en la que se fabrica cada alfombra.
Somos plenamente conscientes de que la distribución mundial de nuestros artículos ya implica una huella ecológica. Por eso trabajamos continuamente para reducirla, evitando, entre otras cosas, el transporte innecesario de materias primas entre continentes y manteniendo toda la cadena de producción lo más cerca posible de sus raíces.
Desde 2022, además, nos enorgullece realizar todos nuestros envíos con emisiones de CO₂ neutralizadas: un paso pequeño, pero significativo, hacia una forma de trabajo más responsable. Para nosotros, la sostenibilidad no es un eslogan, sino un ejercicio cotidiano de conciencia, un esfuerzo constante por tomar decisiones que respeten tanto el planeta como a las personas que están detrás de cada alfombra.
cc-tapis sigue un enfoque integral en materia de sostenibilidad —ecológica, social y económica—. ¿Cómo traducen esa responsabilidad en medidas concretas?
Tenemos la gran suerte de que nuestro producto es sostenible por naturaleza. Una alfombra anudada a mano está hecha para perdurar: se puede lavar, reparar y transmitir de generación en generación. No es un objeto que se deseche sin más.
Lo que intentamos es trabajar en todos los demás aspectos de nuestra actividad para garantizar que la ética corporativa esté en consonancia con el producto que creamos. Por ejemplo, no utilizamos ácidos en el acabado de nuestras alfombras; obtenemos los materiales localmente siempre que sea posible, y compensamos nuestra huella de CO₂ de todos los envíos. Además, hemos rediseñado nuestro embalaje y desarrollado un tejido especial elaborado a partir de ropa desechada por la industria de la fast fashion, que ahora protege nuestros productos.
En el ámbito de la sostenibilidad social, hemos fundado nuestra propia ONG: cc-for education. Su misión es garantizar una educación adecuada a los hijos de nuestros tejedores.
Sé que todo esto puede parecer poco, pero para nosotros es un esfuerzo sincero por devolver algo a las personas y a las comunidades que hacen posible nuestro trabajo.


Diseño, Creatividad y Colaboración
Muchas de sus colecciones nacen de colaboraciones con diseñadores internacionales. ¿Cómo deciden con quién trabajar?
Cuando empezamos con cc-tapis en 2011, todo nació dentro de la empresa. Era como si primero necesitáramos comprender quiénes éramos y definir nuestro propio lenguaje antes de abrirnos al exterior.
En cuanto estuvimos listos, Milán, esta ciudad tan maravillosa, nos ofreció infinitas oportunidades. Una de las primeras diseñadoras con las que colaboramos fue Patricia Urquiola. Desde entonces, las colaboraciones externas se han convertido en una parte esencial de nuestro ADN.
Mentiría si dijera que hay una estrategia de marketing detrás de todo esto: todo nace del instinto, de las entrañas. Así es también como elegimos a nuestros colaboradores.
Un ejemplo: mientras trabajábamos en Londres, en la cocina de Martino Gamper, en nuestro primer proyecto juntos, su mujer, Francis Upritchard, nos dijo que teníamos que conocer sí o sí a una amiga suya. Esa amiga era Bethan Laura Wood, con la que hoy mantenemos una relación muy estrecha y con la que ya hemos realizado cinco colecciones.
Adoptamos un enfoque deliberadamente poco ortodoxo: trabajamos con grandes estrellas del diseño, pero también con estudiantes, artistas, estilistas y arquitectos; en definitiva, con cualquiera que tenga algo que decir y cuya visión pueda expresarse a través del lenguaje de cc-tapis.
Es curioso, pero incluso después de todos estos años, sigo sintiéndome como un groupie cuando conozco a personas cuya forma de pensar me fascina.
¿Qué hace que una colaboración sea realmente exitosa y cómo se reconoce esa química creativa?
Cuando hablamos de lo que hace que una colaboración sea exitosa, es importante cuestionar el propio concepto de «éxito». Por supuesto, somos una marca comercial y necesitamos vender para subsistir. Sin embargo, para mí, un proyecto es verdaderamente exitoso cuando la alfombra habla un nuevo lenguaje; cuando logramos traducir la esencia de una visión creativa a través de nuestra artesanía y, al mismo tiempo, ampliar los límites de lo que una alfombra anudada a mano puede expresar.
Me siento increíblemente afortunado porque, con el paso de los años, hemos construido relaciones auténticas y duraderas con todos los creativos con los que hemos trabajado. Hay un respeto mutuo y una curiosidad compartida que mantienen vivo el diálogo. Sinceramente, no podría diseñar una alfombra con alguien que no me cayera bien; para mí, colaborar es tanto un acto de confianza y empatía como de diseño.
¿Qué proyecto o colección le ha sorprendido o emocionado más a nivel personal?
No podría decir que tenga un proyecto favorito: todos son como mis hijos (se ríe). Cada uno es diferente, con su propia historia y su propio carácter, y acaba encontrando el espacio que mejor le corresponde.
Cada alfombra guarda el recuerdo de un viaje: las conversaciones con el diseñador, las manos de los artesanos, los experimentos, los retos y los pequeños descubrimientos a lo largo del proceso. Precisamente por eso me resulta imposible elegir: cada proyecto nace de un trabajo compartido y lleva consigo algo de todas las personas que lo han creado.
Al final, cada pieza tiene su propia alma. Y quizá eso sea lo más hermoso de este trabajo: ver cómo algo que comienza como una idea se convierte en un objeto con vida propia que continúa su historia en el espacio de otra persona.
Innovación y Futuro
En Milán han introducido la tecnología de robotufting para ampliar las posibilidades de la producción de alfombras. ¿Qué oportunidades y qué límites ven en este enfoque?
Sin duda, es un tema delicado. La reputación de cc-tapis se basa en la producción artesanal, por lo que la introducción de la tecnología de robotufting puede parecer casi contradictoria. No obstante, afrontamos esta nueva técnica con la misma curiosidad y apertura con las que nos acercamos a cualquier forma de artesanía. Por ahora, estamos probando, experimentando y explorando hasta dónde puede llegar esta máquina.
Para ser completamente sincero, todavía no sé a dónde nos llevará, pero los resultados hasta ahora son muy alentadores. Hemos trabajado con Formafantasma en un proyecto realizado con lana local que la industria de la moda había descartado; con Patricia Urquiola en tapices artísticos de Econyl, una fibra de nailon procedente de plástico reciclado; y con la firma de moda Sunnei, para cuyo desfile de otoño-invierno de 2024 desarrollamos una gran alfombra reciclada.
Veremos qué viene después; seguimos en plena fase de descubrimiento, y eso es precisamente lo que lo hace tan emocionante.
¿Qué futuro le augura a la artesanía en un mundo cada vez más tecnológico?
Por suerte, nuestro producto en sí no es nada tecnológico. Solo utilizamos la tecnología alrededor del proceso, para hacerlo lo más eficiente y fluido posible.
De momento, la inteligencia artificial sigue siendo un diseñador terrible (se ríe), pero puede resultar increíblemente útil para mejorar todos esos procesos internos que a menudo son aburridos y consumen mucho tiempo.
¿Cómo espera influir en el futuro de la industria de la alfombra?
¡Dios mío, qué pregunta! Me sorprende profundamente todo lo que hemos conseguido hasta ahora, así que pretender moldear el futuro de toda la industria suena un poco excesivo.
Lo que realmente me importa es preservar el espíritu que define a cc-tapis. Me encanta esta empresa porque tratamos a todo el mundo por igual: soy exactamente la misma persona, tanto si hablo con diseñadores como con clientes o tejedores, y espero esa misma actitud de todos los que trabajan con nosotros.
Para mí, eso ya es un gran éxito: crear una empresa en la que el respeto, la curiosidad y la humildad sean tan importantes como la creatividad.
Personal e Insirador
¿Qué tipo de alfombras tienen en su casa?Desde que fundamos la marca, nos hemos mudado cinco veces. Me encanta desarrollar nuevos diseños de interiores junto con mi esposa, Nelcya. Cada casa ha contado con alfombras diferentes.
En nuestro hogar actual tenemos las de Luke Edward Hall, de su colección Château Orlando. Su espíritu clásico está en plena armonía con la estética general del espacio. Para nuestro pequeño apartamento en París, hemos optado por un enfoque un poco más rock ‘n’ roll: dado que el precio de un suelo de madera era prohibitivo (se ríe), renunciamos a la idea y colocamos una alfombra de leopardo que cubre toda la superficie.
¿Qué papel desempeña una alfombra para usted en un espacio doméstico? ¿Es un objeto decorativo, una declaración de diseño o un ancla emocional?
Para empezar, odio las declaraciones de intenciones (se ríe).
Quizá nuestro enfoque realmente especial en cc-tapis ha sido, desde el principio, no considerar nunca la alfombra como un mero objeto decorativo. Para nosotros siempre forma parte integral del proyecto en su conjunto: algo que contribuye al ambiente, al diálogo y al equilibrio de un espacio.
Por supuesto, siempre hay un componente emocional en la elección de una alfombra, pero, en última instancia, es el propio proyecto el que marca el camino. La alfombra sigue al espacio, no al revés.
¿Hay rituales, materiales o lugares que le inspiren una y otra vez?
Todo me inspira. Crecí en una familia católica y tenía que ir a misa todos los domingos. Todavía hoy podría describirte los suelos de mármol, las estatuas, las pinturas, los frescos y todos aquellos elementos arquitectónicos que me rodeaban entonces. Esos recuerdos de la infancia moldearon mi sensibilidad hacia la belleza, los materiales y la artesanía.'
Hoy, lo que más me inspira es el intercambio con otras personas. El diálogo es esencial para mí: necesito conversación, confrontación, conexión. Si me pasara demasiado tiempo solo, simplemente me marchitaría y desaparecería.

Merle Wilkening
Como redactora senior de GG Magazine, Merle Wilkening escribe sobre las personas, los lugares y las ideas que mueven nuestro mundo. Lo que más le apasiona es entrevistar a personalidades que transmiten su vocación con auténtico entusiasmo. Su curiosidad la lleva continuamente a viajar hacia el sol, en busca de encuentros singulares y de las historias que se esconden tras los destinos más fascinantes del planeta. Sus descubrimientos culinarios van desde el restaurante preferido del barrio hasta la alta cocina galardonada con estrellas Michelin.
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