Un Maybach reluciente en un túnel circular blanco con anillos concéntricos luminosos; en la pared se lee «Manufaktur».
Maybach

UNA CLASE APARTE

  • Edición

    02/26

  • Ubicación

    Civitavecchia, Italia

  • Fotografía

    Mercedes-Maybach

Con motivo de la presentación de la limusina V12, edición limitada, GG acompañó a Mercedes-Maybach al estreno mundial en Italia. Una experiencia que pone de relieve la magia de la personalización y revela cómo la perfección a medida convierte un vehículo de manufactura en pieza de coleccionista.

El viaje no comienza en la carretera, sino mar adentro, bajo unas enormes velas blancas. Con salida desde el puerto de Nápoles, los invitados pasan cuatro días a bordo del lujoso Sea Cloud Spirit. Se trata de una manera consciente de desacelerar, elegida por Maybach para un selecto círculo de clientes vip internacionales y representantes de los medios: una travesía por el litoral italiano hasta Saint-Tropez, en la Costa Azul francesa. Mientras el imponente velero de tres mástiles se desliza suavemente por el Mediterráneo, se anuncia de forma simbólica lo que les espera a los pasajeros: elegancia atemporal y un trabajo artesanal que no conoce las prisas. Aquí no se trata de llegar rápido, sino de hacerlo de la manera adecuada. Un credo que más adelante resultará particularmente apropiado para automóviles en los que el confort se convierte en el verdadero lujo.

El Sea Cloud Spirit sirve como punto de anclaje para el evento Maybach. Es el tercer buque de la naviera alemana Sea Cloud Cruises y, al igual que sus naves hermanas, conjuga el carácter exclusivo de un yate privado con el arte tradicional de la navegación a vela. Se trata de una interpretación contemporánea de una leyenda que comenzó en la década de 1930 con el Sea Cloud primigenio. La estadounidense Marjorie Merriweather Post, heredera de una inmensa fortuna, encargó la construcción de esta «gran dama de los mares». El Sea Cloud Spirit sigue la misma línea elegante: con 138 metros de eslora y un total de 28 velas, puede hospedar hasta 136 pasajeros. A pesar de que el barco tiene tan solo cuatro años, conserva el encanto de la era dorada. En un entorno en el que el viento y el mar son los protagonistas, aún se navega de forma tradicional, con maniobras realizadas a mano.

Un velero blanco de gran tamaño, con varios mástiles y velas de verga, que navega por el mar de un azul intenso.
Con las velas izadas, el Sea Cloud Spirit despliega todo su esplendor. El confort es una prioridad a bordo: casi la mitad de sus 69 camarotes tienen balcón o ventanas que se abren. En 2021, este velero de tres mástiles surcó el mar por primera vez.
Una fila de coches de lujo aparcados en un puerto deportivo, detrás de los cuales se alza un gran barco blanco con su aparejo.
Dos mundos unidos por un homenaje a lo mejor de la tradición y al confort contemporáneo: mientras los invitados disfrutan de una travesía a vela a bordo del lujoso Sea Cloud Spirit, la flota de Maybach les acompaña en tierra, de fondeadero en fondeadero.

Una obra maestra bajo el resplandor del sol italiano

Después de una noche movida en el mar, la nave amarra en el puerto de Civitavecchia. Ante un escenario imponente, da comienzo el verdadero motivo del viaje: la presentación mundial de la edición limitada de Maybach. El acto se convierte en una solemne puesta en escena frente a las murallas del histórico Forte Michelangelo, amenizada con composiciones de Vivaldi que interpreta el célebre violinista Ray Chen. Daniel Lescow, jefe de Mercedes-Maybach, presenta la nueva Clase S con motor V12, un ejemplo magistral de la destreza artesanal del equipo del Manufaktur Studio.

Bajo el sol italiano, la peculiar pintura de la limusina brilla con una profundidad que solo puede lograrse mediante un trabajo paciente y meticuloso. La parte superior es de color oliva metalizado, un tono exclusivo del Manufaktur, y la inferior, de color negro obsidiana metalizado. Ambas franjas se encuentran separadas por una fina línea en plata high-tech metalizada. Los especialistas invierten hasta diez días de trabajo únicamente en este proceso de pintura, el doble que en un acabado bicolor Maybach convencional. En el pilar C luce el doble emblema M de Maybach, engastado en una medalla de oro macizo de 24 quilates. En la consola central destaca una incrustación dorada con un diseño caleidoscópico que reproduce el patrón de la marca. Quien se acomoda en su interior percibe de inmediato lo que más tarde explicará Paloma Cury, directora del Manufaktur Studio: «Se trata de hacer tangible la magia de la artesanía».

Los numerosos detalles de la edición V12 se elaboran a mano a lo largo de muchas horas de trabajo. Vídeo: Mercedes-Maybach

Artesanía que nace del corazón

Para comprender el origen de este esmero en los detalles, hay que viajar desde la costa italiana hasta Sindelfingen (Alemania). En el corazón de la planta de Mercedes-Benz, donde el Manufaktur Studio lleva a cabo un auténtico trabajo a medida, el conocimiento se transmite desde hace más de cien años de generación en generación, a menudo de forma literal, dentro de una misma familia. «No es raro que un padre trabaje aquí y que su hija, tras completar su formación, también se incorpore a nuestro equipo», explica Paloma Cury. Para ella, este orgullo personal es un pilar imprescindible de la sede central: «En Sindelfingen, la tradición se funde con la investigación más avanzada». Aquí, los clientes pueden ver de cerca cómo una visión se hace realidad: desde la selección del cuero perfecto hasta la programación de bordados complejos con hasta 24 000 puntadas. Según Cury, el programa Manufaktur es una cuestión sentimental. Criada entre máquinas de coser y telas en el negocio familiar de sus padres en Brasil, valora profundamente el trabajo artesanal auténtico. En las instalaciones de Sindelfingen se crean detalles que van mucho más allá de las soluciones estándar. Para ella, es esta interacción entre pasión humana y precisión tecnológica la que define el espíritu Maybach:

Innovación en los procesos, tradición en la ejecución. Ese es, para mí, el camino hacia el futuro
Paloma Cury, Directora de la Manufactura Mercedes-Benz
Una mano enfundada en un guante dibuja, con una herramienta fina, motivos circulares dorados sobre la brillante cubierta negra de una revista.
Una incrustación dorada adorna la consola central trasera de la edición V12 (dcha). Doce anillos de oro enmarcan el emblema doble M de Maybach en una medalla de cromo y oro. Este elemento requiere siete días de trabajo artesanal.
Primer plano de unas manos que, en un taller, cosen con aguja y punzón un trozo de cuero beige curvado.
Alrededor de ocho horas de trabajo de precisión se concentran solo en el volante. En el último paso, el cuero se cose cuidadosamente a mano con la puntada denominada «Indianapolis», en honor al legendario circuito Indianapolis Motor Speedway.

Exclusividad en su forma más excepcional

El valor del modelo V12 de la Clase S de Maybach no comienza con el primer kilómetro recorrido. Incluso antes de que uno de estos ejemplares tan limitados toque el asfalto, su estatus de pieza de coleccionista ya está asegurado. En todo el mundo existen únicamente cincuenta unidades de esta edición. Esta exclusividad garantiza la posesión de un fragmento de la historia, un privilegio inseparable del legado que se esconde bajo su esbelto capó. Las raíces de esta historia se remontan a los legendarios modelos Maybach Zeppelin de principios del siglo XX. Coincidiendo casi con el viaje inaugural del Sea Cloud de Marjorie Merriweather Post, Karl Maybach marcó un hito con el Typ Zeppelin: el primer motor de doce cilindros producido en serie. Ya entonces, este modelo combinaba la tecnología más avanzada con la máxima elegancia. Sobre la base de este legado, la edición V12 redefine el concepto del lujo automovilístico actual. El corazón sigue siendo el motor: un V12 representa la cúspide de la ingeniería de combustión. Gracias al equilibrio perfecto de sus doce cilindros, las vibraciones se anulan entre sí, lo que elimina casi por completo cualquier oscilación en el habitáculo. Lo que queda es silencio: ese deslizarse casi inaudible que caracteriza a un Maybach desde hace casi un siglo.

Varios coches circulan por una carretera de montaña con muchas curvas; a la izquierda, una ladera rocosa; a la derecha, una barrera de seguridad; y, sobre ellos, el cielo azul.
Gracias al equilibrio perfecto de sus doce cilindros, las vibraciones se anulan entre sí, lo que elimina casi por completo cualquier oscilación en el habitáculo. Lo que queda es silencio: ese deslizarse casi inaudible que caracteriza a un Maybach desde hace casi un siglo.
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Una experiencia de conducción exclusiva en la Riviera

Al día siguiente, llega el momento esperado: experimentar personalmente esa sensación de conducción. Tras recorrer nuevas millas náuticas, los invitados desembarcan en lanchas en la ciudad ligur de La Spezia. Allí les espera la flota de May­bach para las pruebas en carretera: la elegante Clase S, el espacioso GLS, el SUV eléctrico y el estilizado SL Cabriolet. El sinuoso trayecto discurre por los pintorescos pueblos que salpican el litoral. En cada curva, la destelleante Riviera italiana como telón de fondo. La elección no es sencilla: ¿conducir en persona o dejarse llevar —como corresponde— en el executive seat (el asiento trasero derecho) de la limusina? Quien se pone al volante siente la potencia del motor y la firmeza sobre el asfalto. Quien delega la conducción dispone del tiempo necesario para apreciar cada detalle y el silencio absoluto del interior. El trayecto no deja lugar a dudas: incluso las distancias más largas pueden recorrerse con total comodidad.

Primer plano de un emblema cromado con un motivo en forma de «M», del que cuelga una medalla dorada con la inscripción «12» sobre un fondo oscuro.
Una medalla de cromo y oro adorna el emblema de la doble «M» de Maybach sobre la pintura en el tono exclusivo «Manufaktur» verde oliva metalizado.

El último día del viaje llega también la esperada ocasión: el viento es favorable, ¡a izar velas! Hasta veinte miembros de la tripulación participan en este majestuoso ritual: trepan por la arboladura y sueltan las drizas a mano. Las velas se despliegan, y con ellas toda la magnificencia del Sea Cloud Spirit, el final perfecto para una experiencia excepcional. Al desembarcar, uno no puede evitar desear que el regreso por tierra sea igual de placentero. Después de todo, la gira ha demostrado que, al igual que un velero se desliza en el mar, un Maybach flota sobre la carretera.

Una joven sonriente, con el pelo rubio corto y pendientes de aro, de pie al aire libre frente a un edificio de piedra con detalles arquitectónicos ornamentados.

Merle Wilkening

Como redactora senior de GG Magazine, Merle Wilkening escribe sobre las personas, los lugares y las ideas que mueven nuestro mundo. Lo que más le apasiona es entrevistar a personalidades que transmiten su vocación con auténtico entusiasmo. Su curiosidad la lleva continuamente a viajar hacia el sol, en busca de encuentros singulares y de las historias que se esconden tras los destinos más fascinantes del planeta. Sus descubrimientos culinarios van desde el restaurante preferido del barrio hasta la alta cocina galardonada con estrellas Michelin.

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