
- 6 min.
- 04.09.2026

Edición
04/26
Ubicación
Londres
Pocas personas dominan como Azzi Glasser el arte de contar historias con elementos invisibles, o, mejor dicho, con aromas. Entre sus fans figuran Austin Butler, Cindy Crawford, Jude Law y Johnny Depp. Sus fragancias ayudan a los actores a transformarse y meterse en la piel de sus personajes.
Johnny Depp adora el olor de los libros antiguos: volúmenes encuadernados en cuero, amarillentos y cubiertos de polvo, cuyas páginas crujen al abrirse. Helena Bonham Carter describe su fragancia personalizada como «una nube protectora, una armadura invisible, un ancla emocional y, al mismo tiempo, la puerta de entrada a un mundo fantástico». Luego está Austin Butler, que catapultó a la fama a la perfumista londinense al mencionar de pasada en una entrevista que nunca viaja sin sus velas aromáticas Rain on Earth.
Azzi Glasser no solo confía en su olfato. También es alquimista, analista del carácter, narradora y gran conocedora del alma humana. Con solo 23 años, creó sus primeras fragancias para Agent Provocateur, y desde entonces sus frascos ovalados color rosa palo triunfan como superventas. Hoy, está especializada en perfumes a medida, creaciones capaces de reflejar al cien por cien la personalidad de quien los lleva y de dar forma a su esencia.
Quien conoce a esta mujer tan atractiva y menuda lo percibe enseguida: Glasser no piensa en notas olfativas, sino que cuenta historias. No es casualidad que su firma se llame The Perfumer’s Story. Y es que cada una de sus creaciones nace de un relato. «Entrevisto a mis clientes como lo haría una periodista y, a veces, casi como una psicoterapeuta», explica. Conversa con cada uno de ellos durante dos o tres horas, preguntándoles por su familia, su infancia, su forma de vestir, sus sueños y sus miedos. Lord David Linley, conde de Snowdon, es uno de ellos. Al terminar la entrevista, se levantó y le dijo: «Ha sido la mejor sesión de terapia de mi vida. ¿Puedo pedir cita para la semana que viene?».
Glasser todavía se ríe al recordar la anécdota. Estamos sentadas en la terraza del hotel Le Majestic, en Cannes, frente al Palais des Festivals. A sus 56 años, le encanta asistir a grandes acontecimientos y festivales. La «maga de las fragancias» está convencida de que todos tenemos dos personalidades: una pública y otra privada. Su arte consiste en hacer perceptibles ambas a través de un aroma.
También en el caso de Cindy Crawford, la búsqueda de la esencia de su personalidad siguió un camino poco habitual. Su marido, Rande Gerber, quiso sorprenderla por su cincuenta cumpleaños con una fragancia creada exclusivamente para ella. El problema: Cindy detesta los perfumes, o al menos la inmensa mayoría. Glasser pidió a Gerber que le hablara de la supermodelo con todo lujo de detalles, desarrolló dos fragancias y voló a California. Crawford le puso una condición: «Solo aceptaré el regalo si Rande y yo elegimos el mismo perfume por separado». Primero olió él; después, ella. Ambos señalaron el mismo frasco. «¡Bingo!». Glasser aún recuerda aquel momento con una sonrisa. Más tarde, Crawford dejó este testimonio en la cuenta de Instagram de la perfumista: «Me gustaban los dos, pero uno me conquistó al instante. Era como reencontrarme con un viejo amigo».
Que Azzi Glasser sea todo un fenómeno en Hollywood fue fruto del azar. Su hijo iba al mismo colegio que el de Helena Bonham Carter y Tim Burton. Lo que comenzó como una charla a la puerta de la escuela acabó convirtiéndose en una amistad. Sin embargo, Bonham Carter no descubrió a qué se dedicaba Glasser hasta una fiesta de cumpleaños. Juntas tuvieron una idea: crear una identidad olfativa para un personaje de cine.
Desde entonces, Glasser elabora fragancias para dar vida a personajes de ficción, una especie de catalizador olfativo que ayuda a los actores a meterse en sus papeles. Para Helena Bonham Carter, ha ideado los aromas de Bellatrix Lestrange en Harry Potter, de la princesa Margarita en la serie The Crown y de la inolvidable Reina Roja de Alicia en el país de las maravillas. Para su papel de una psiquiatra desaliñada en Sombras tenebrosas, de Tim Burton, Glasser impregnó su personaje con notas de Gauloises y whisky. Algo irritado, Johnny Depp preguntó a su compañera de reparto si no se estaba tomando el papel demasiado en serio. Al descubrir el motivo, pidió enseguida el teléfono de Glasser. Desde entonces, no ha dejado de elogiarla: «Azzi posee un don extraordinario: captura la esencia de un personaje en sus fragancias».
Para Depp creó la esencia del vampiro al que interpretó en Sombras tenebrosas. Más tarde concibió para su residencia londinense Old Books, que evoca las bibliotecas, la excentricidad y el rock ’n’ roll. A partir de entonces, la fama de Glasser se extendió de boca en boca. Recurriendo a dos perfumes distintos, ayudó a Laura Linney a diferenciar su doble papel en la obra La loba. En tan solo dos días, diseñó una doble identidad para la interpretación teatral de Cate Blanchett en La gaviota. Kylie Minogue, Orlando Bloom, Stephen Fry y Noomi Rapace también figuran entre sus clientes.
Probablemente, su trabajo más espectacular fue en la película La última reina. En este drama histórico, Jude Law interpretaba al rey Enrique VIII, un tirano con una pierna gangrenada y un avanzado deterioro físico. Glasser creó para él una fragancia con notas de sudor, putrefacción y excrementos. Cuando Law la olió, ella grabó su reacción con el móvil: primero hizo una mueca y exclamó: «¡Es asqueroso!». Un instante después, añadió: «¡Es fantástico!». Alicia Vikander, que hacía de su esposa, Catalina, recibió a Glasser en el estreno entre la ironía y la desesperación: «¿Sabes el infierno por el que me has hecho pasar?».
Sin embargo, el universo creativo de Azzi Glasser va mucho más allá de los personajes. Ha creado aromas para una docena de hoteles, residencias privadas, exposiciones e incluso para todo un país. Cuando David Cameron era primer ministro británico, le pidió que captara el olor del Reino Unido. Así nació Rain on Earth, inspirado en el momento en que la lluvia cae sobre el pavimento seco. Años más tarde, este mismo perfume se convertiría en el favorito de Austin Butler.
Hoy, su colección, que incluye trece fragancias, está disponible, entre otros lugares, en los exclusivos grandes almacenes Liberty, de Londres. Cuando presentó su marca en la tienda ABC Carpet & Home de Nueva York, se convirtió en un gran éxito en tiempo récord. Quien desee un perfume creado a medida por la «maga de las fragancias» deberá pagar 18 000 libras.
Pese a su fama, Glasser habla del perfume con el entusiasmo de una niña. Su fascinación nació al ver a su madre arreglarse para salir por la noche. Recuerda que el momento de aplicarse el perfume era el broche final y que la estela que dejaba al abandonar la habitación siempre la acompañaba.
Quizá ahí resida el secreto de su éxito. Azzi Glasser no vende perfumes, destila recuerdos, anhelos e identidades. Ayuda a los actores a convertirse en otro personaje. Y, a veces, también ayuda a las personas a ser simplemente ellas mismas.

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