• 3 min leer
  • 05.01.2026
  • por Steffi Kammerer

Elegancia y rigor parisinos – El Hotel Costes de Christian Liaigre

Primer plano de una gran puerta a la izquierda, con un pasillo con columnas y suelo de baldosas ornamentadas a la derecha como fondo.
Fotografía de: © Alex Profit
  • Edición

    01/26

  • Ubicación

    París, Francia

La ampliación del Hôtel Costes fue la última obra supervisada en su totalidad por Christian Liaigre. El proyecto se convirtió en un homenaje al excepcional diseñadorque fue y transformó la dirección más cool de la capital francesa en una auténtica obra de arte total.

Tabla de Contenido

  1. El secreto detrás del mito Costes

  2. Christian Liaigre y la invención del lujo discreto

  3. Arquitectura de la moderación

  4. Cuando los opuestos hacen historia

El secreto detrás del mito Costes

La historia comienza a las puertas de un colegio parisino. Dos padres que llevan a sus hijos al mismo centro de enseñanza primaria se encuentran cada mañana. El intercambio casual de algunas frases se convierte en amistad. El primero de ellos es considerado uno de los diseñadores más influyentes del mundo, el segundo ha convertido en pocos años su hotel en un mito: Christian Liaigre y Jean-Louis Costes, siete años mayor. Ambos se distinguen por su extraordinaria sensibilidad hacia los ambientes únicos y los detalles.

El primer proyecto conjunto no se hace esperar. En 2009, Liaigre diseña para Costes el elegante restaurante La Société, que rápidamente se transforma en el lugar de encuentro del barrio de Saint-Germain-des-Prés. Hay que decir que también atrae a muchos clientes de la otra orilla del Sena, procedentes del opulento y fascinante Hôtel Costes, un lugar caracterizado por un inexplicable je ne sais quoi que, desde su apertura en 1995, ha sido centro neurálgico de las noches parisinas. Allí se sienten como en casa diseñadores, modelos, músicos y estrellas de Hollywood, perfectamente a gusto en un ambiente rebosante de sensualidad: terciopelos brillantes, luces tenues y fragancias intensas. Aquella fantasía barroca era obra del maestro Jacques Garcia, un diseñador de interiores cuya exuberancia estética se situaba en las antípodas de la depuración de Liaigre.

Elegante habitación con una chaise longue roja con adornos de botones, lámpara de pie y luz solar que se filtra a través de las cortinas. Las puertas abiertas dan paso a una luminosa habitación contigua.
Paredes revestidas, techos altos, luz natural y mucho blanco con un toque de rojo: el ambiente típico a la Liaigre. Foto: © Alex Profit

Christian Liaigre y la invención del lujo discreto

«Cada mañana tomábamos café —contaría después Costes—. Y Liaigre siempre me decía: “Jean-Louis, déjame reformar tu hotel”». Desde hacía tiempo, él también era cliente habitual. Y Costes nunca había sido el tipo de hombre al que le gusta dormirse en los laureles. En 2014, compró el cercano Hôtel Lotti, un establecimiento histórico un poco anticuado en la Rue de Castiglione. Quería ampliar su estructura, pero no con el mismo estilo. Fue una apuesta arriesgada, que habría podido fracasar estrepitosamente si no hubiera sido por la confianza mutua que se profesaban Liaigre y él.

Como un matchmaker que sabe que los opuestos generan las uniones más sólidas, Costes eligió el contraste absoluto: Christian Liaigre, maestro de las proporciones y la reducción, quien ya había convertido el The Mercer en Manhattan en un icono de la hotelería contemporánea. Pero la influencia de Liaigre va mucho más allá de proyectos concretos. El francés no solo diseñó hoteles, yates y residencias privadas —para celebridades como Karl Lagerfeld o Calvin Klein—, sino que también redefinió el concepto del lujo mismo: como una entidad discreta, depurada, despojada de lo superfluo. Nada de dorados ni ostentación, sino un equilibrio armonioso de objetos realizados con materiales nobles, cuidadosamente dispuestos en el espacio. En la década de los noventa, cuando la mayoría de los hoteles seguían apostando por el brillo, este enfoque fue revolucionario. Desde entonces, generaciones de interioristas han intentado reproducir su inconfundible tono: una paleta sutil y contrastada de cremas, marrones, caquis y azul marino, salpicada de acentos oscuros y profundos e inspirada en los paisajes de la costa atlántica donde creció el diseñador. Hoy, el concepto de lujo discreto se ha convertido en un lugar común, pero su esencia sigue remitiendo a Christian Liaigre. Para garantizar la continuidad de su legado, en 2016 el diseñador vendió su estudio a un grupo inversor. Actualmente, el Studio Liaigre cuenta con sedes en París, Londres y Nueva York.

Lejos de parecer frías, las decoraciones depuradas de Christian Liaigre son armoniosas y ligeras.

Arquitectura de la moderación

En el Hôtel Costes, Liaigre se revela como el contrapunto perfecto a Garcia. Mientras el primero envuelve el edificio original en la noche y el exceso, el segundo apuesta por la quietud. Diseña 35 habitaciones y suites en el ala Castiglione, de entre 70 y 250 metros cuadrados, bañadas por la luz natural, con paneles blancos y techos altos, y esa calidez silente tan característica de su obra. Porque, a pesar de su aparente contención, los espacios de Liaigre nunca resultan fríos: respiran armonía y amplitud. Eso se debe también a su forma de hacer vibrar las superficies —maderas veteadas, bronces patinados, cuero y piedra natural— y a su magistral juego de luces y sombras. Para el nuevo edificio, el estudio también ha creado una serie de muebles concebidos especialmente para el hotel. Hoy, esos sofás, mesas y lámparas forman parte de la Costes x Liaigre Capsule Collection.

Un pasillo conecta la magnificencia del edificio antiguo con la rigurosa claridad de la ampliación. La transición entre ambos espacios tiene algo de cinematográfico: es como un cambio de escenario entre la noche y el día, entre el mundo de la seducción y el de la tranquilidad. Bertrand Thibouville, actual director creativo del estudio Liaigre y durante años uno de los colaboradores más estrechos de su fundador, describe el hilo conductor del concepto de la siguiente manera: «Una relación contrastada entre el universo de Luchino Visconti y el mundo monástico. Dulce nostalgia y contemplación pacífica». Cuenta que, desde muy pronto, Christian Liaigre tuvo la idea de conferir a las habitaciones el aspecto de un palacete parisino desmembrado, fluido y sin tabiques, pero conservando su carácter histórico.

Escalera de caracol minimalista con suaves curvas blancas y una sencilla barandilla negra con detalles dorados, iluminada por una suave luz natural.
Formas tranquilas, brillo cálido: diseño con ligereza. Foto: © Anne-Claire Gambet

Cuando los opuestos hacen historia

La renovación de la nueva ala llevó cinco años. A excepción de la fachada, todo fue demolido. Christian Liaigre creó una sucesión de impresiones en las que el bienestar está orquestado por una dramaturgia precisa. «Jean-Louis Costes y nosotros queríamos que los clientes pudieran ver toda la habitación nada más cruzar la puerta —explican en el estudio Liaigre—. Las grandes puertas pivotantes permiten modular el espacio. Algo nunca visto en un hotel. Además, hemos dispuesto los vestidores como suntuosos escaparates que recuerdan a las boutiques de moda y las joyerías de la plaza Vendôme».

La entrada principal del hotel, su vestíbulo y su recepción ya no se encuentran en la Rue Saint-Honoré, sino en el universo Liaigre. Nada más entrar, se nota que el establecimiento ha cambiado. No es hasta que se recorre el pasillo que conduce a la parte histórica cuando se vuelve al universo original.

Christian Liaigre redefinió el concepto de lujo como algo discreto.

Así, dos estilos distintivos conviven ahora en el Hôtel Costes, complementándose a la perfección. Su sinergia añade grandeza, diversidad y complejidad al establecimiento, y ahí reside precisamente su fascinación. El Costes es una excepción en la historia del diseño: dos grandes maestros han dejado su huella en este prestigioso hotel, en el corazón de su ciudad natal. Y esto en París, una ciudad bastante reacia a cambiar sus instituciones...

Ein moderner Essbereich mit einem runden Tisch aus dunklem Holz und vier Stühlen mit geflochtenen Rückenlehnen. Im Hintergrund ist eine luxuriöse Inneneinrichtung zu sehen.
Christian Liaigre amaba jugar con la discordancia entre materiales nobles y rústicos. En el Hôtel Costes la madera oscura dialoga con fibras naturales trenzadas, solidez y ligereza en pura armonía. Foto: © Benoit Auguste

A finales de agosto de 2020, exactamente veinticinco años después de la apertura del hotel, se celebró la inauguración del «nuevo» Costes. Cinco días más tarde, como si hubiera esperado ese momento, Christian Liaigre falleció a los 77 años.

Fue un acto de enorme valentía por parte de Jean-Louis Costes confiar su casa a su amigo. Pero sabía que no pondría en riesgo el mito, sino que lo engrandecería. Costes apenas intervino. «Salvo contadas excepciones, Liaigre tuvo carta blanca», recuerda Bertrand Thibouville. Y la historia continúa: tras su fallecimiento, el equipo de Liaigre se encargó del diseño de la piscina, el spa y el gimnasio del hotel. Actualmente, ya están trabajando en un nuevo proyecto para el Costes.

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